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México.- Las altas temperaturas no solo provocan sudoración y cansancio. Diversas investigaciones han encontrado que el calor también puede influir en el estado de ánimo, aumentar la irritabilidad y dificultar el control de las emociones. Aunque esto no significa que todas las personas reaccionen igual, la evidencia científica indica que el organismo experimenta cambios fisiológicos que pueden modificar la forma en que respondemos al estrés y a determinadas situaciones.

La infografía de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) resume este fenómeno y coincide con hallazgos publicados por organismos internacionales y estudios especializados sobre el comportamiento humano durante las olas de calor.

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¿Qué sucede en el organismo cuando aumenta la temperatura ambiental?

Cuando el cuerpo permanece expuesto a temperaturas elevadas, comienza a trabajar para mantener una temperatura interna cercana a los 37 grados Celsius. Para lograrlo, incrementa la circulación sanguínea hacia la piel y activa la sudoración, mecanismos que ayudan a disipar el exceso de calor.

De acuerdo con la infografía de la UNAM, el incremento de la temperatura corporal también puede acompañarse de un aumento en la presión sanguínea, lo que obliga al cerebro a concentrar parte de sus recursos en restablecer el equilibrio fisiológico.

Mientras el organismo prioriza estas funciones, otros procesos relacionados con el bienestar emocional pueden verse afectados temporalmente, favoreciendo una mayor sensación de incomodidad, agotamiento o irritabilidad.

¿Por qué el calor puede influir en el estado de ánimo?

La UNAM explica que, durante episodios de calor intenso, el cerebro dedica una mayor cantidad de esfuerzo a regular la temperatura corporal, dejando en segundo plano algunos procesos relacionados con neurotransmisores que participan en la regulación emocional, como la serotonina.

La serotonina interviene en funciones como el estado de ánimo, el sueño y la sensación de bienestar. Aunque el funcionamiento del cerebro es mucho más complejo y depende de múltiples factores, diversos estudios sugieren que el estrés térmico puede alterar la forma en que las personas responden emocionalmente ante determinadas circunstancias.

Como resultado, es posible que aumente la impaciencia, disminuya la tolerancia a situaciones cotidianas y se perciban con mayor intensidad emociones como el enojo o la frustración, especialmente cuando el calor se combina con falta de descanso, deshidratación o ambientes poco ventilados.

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¿Existe una relación entre las olas de calor y el aumento de la violencia?

Diversas investigaciones internacionales han encontrado una asociación entre los periodos de temperaturas extremas y un incremento en ciertos tipos de conductas agresivas y conflictos sociales.

La infografía de la UNAM señala que, durante las épocas de calor, aumentan los índices de agresividad y violencia. Estudios publicados en revistas científicas también han documentado que las altas temperaturas pueden estar relacionadas con un mayor número de discusiones, agresiones y algunos delitos violentos, aunque los especialistas aclaran que el clima no es la causa directa de estos comportamientos, sino uno de varios factores que pueden influir en ellos.

Aspectos como las condiciones económicas, el consumo de alcohol, el estrés, la salud mental y el entorno social siguen siendo determinantes para explicar este tipo de conductas.

¿Cómo reducir los efectos del calor sobre el bienestar emocional?

Los especialistas recomiendan mantener una adecuada hidratación, evitar la exposición prolongada al sol durante las horas de mayor temperatura y procurar permanecer en espacios frescos y ventilados.

También resulta conveniente dormir lo suficiente, realizar pausas si se desarrollan actividades físicas al aire libre y reconocer que el malestar provocado por el calor puede influir en la forma en que reaccionamos ante situaciones cotidianas.

Cuando se presentan olas de calor intensas, tomar medidas para disminuir el estrés físico también puede contribuir a conservar un mejor equilibrio emocional y reducir la probabilidad de respuestas impulsivas.

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