México.- La carne de pollo es uno de los alimentos más consumidos por las familias mexicanas debido a su valor nutricional, versatilidad y precio accesible. Sin embargo, un manejo inadecuado durante su compra, almacenamiento o preparación puede favorecer la presencia de bacterias capaces de provocar enfermedades transmitidas por alimentos.

Información difundida por Ciencia UNAM señala que el pollo puede formar parte de una dieta saludable, siempre que se adquiera en establecimientos confiables y se cocine correctamente. Estas son algunas de las principales recomendaciones para reducir riesgos.

¿Cómo elegir un lugar seguro para comprar carne de pollo?

El primer paso para disminuir el riesgo de contaminación comienza desde el punto de venta. La recomendación es adquirir el pollo en establecimientos que mantengan la cadena de refrigeración y cumplan con medidas de higiene durante su manejo.

También es aconsejable optar por negocios que comercialicen productos con certificación Tipo Inspección Federal (TIF), la cual garantiza que los procesos de sacrificio y procesamiento cumplen con estándares sanitarios establecidos por las autoridades mexicanas.

Otra opción es acudir a establecimientos afiliados a organismos del sector comercial que promueven buenas prácticas de manejo de alimentos.

De acuerdo con la infografía de Ciencia UNAM, México ocupa el quinto lugar mundial en consumo de carne de pollo, mientras que esta proteína supera las 400 mil toneladas de consumo anual, según datos del Consejo Mexicano de la Carne.

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¿Qué cuidados deben tenerse después de comprar el pollo?

Una vez adquirido el producto, el tiempo fuera de refrigeración debe ser el menor posible, ya que las bacterias pueden multiplicarse rápidamente cuando la carne permanece a temperatura ambiente.

Si el pollo será preparado el mismo día, conviene comprar únicamente la cantidad necesaria. En caso de guardarlo en el refrigerador, debe mantenerse separado de alimentos listos para consumirse, con el fin de evitar contaminación cruzada.

Cuando no vaya a cocinarse durante las siguientes horas, la mejor alternativa es congelarlo para conservar su calidad e inocuidad.

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¿Por qué ya no se recomienda lavar el pollo antes de cocinarlo?

Aunque durante muchos años fue una práctica común, actualmente especialistas en inocuidad alimentaria desaconsejan lavar la carne de pollo antes de cocinarla.

El motivo es que el agua puede salpicar y dispersar microorganismos hacia el fregadero, la cubierta de la cocina, utensilios u otros alimentos, incrementando el riesgo de contaminación cruzada.

Si durante la manipulación existe contacto con los jugos del pollo, es indispensable lavar y desinfectar manos, cuchillos, tablas para picar y cualquier superficie utilizada antes, durante y después de la preparación.

Asimismo, se recomienda utilizar utensilios exclusivos para manipular carne cruda y evitar emplearlos posteriormente con alimentos que ya estén listos para servirse.

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¿Cómo debe cocinarse para prevenir intoxicaciones?

La cocción completa es una de las medidas más eficaces para eliminar bacterias que pueden encontrarse en la carne de pollo.

La recomendación es cocinarla a temperatura suficiente hasta que desaparezcan las partes rosadas y los jugos salgan claros. Consumir pollo crudo o insuficientemente cocido aumenta el riesgo de padecer enfermedades gastrointestinales ocasionadas por microorganismos como ‘Salmonella’ y ‘Campylobacter’.

Seguir estas medidas durante la compra, conservación y preparación permite aprovechar los beneficios nutricionales del pollo reduciendo significativamente las probabilidades de sufrir una intoxicación alimentaria.

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