Despertar con palpitaciones, malestar estomacal o pensamientos acelerados no siempre es consecuencia de una pesadilla. Para muchas personas, se trata de la llamada ansiedad al despertar, una reacción física vinculada al pico de cortisol que ocurre en las primeras horas del día y que puede intensificarse en contextos de estrés crónico o falta de sueño.
¿Qué papel juega el cortisol?
El cortisol, conocido como la hormona del estrés, alcanza su punto más alto poco después de abrir los ojos. Aunque prepara al cuerpo para la actividad diaria, en personas con estrés acumulado o alteraciones del sueño puede provocar síntomas de ansiedad matutina, según estudios de la Cleveland Clinic y la revista Journal of Clinical Medicine.
¿Qué factores la provocan?
- Anticipación de problemas: pensar en conflictos o tareas pendientes antes de dormir.
- Alteraciones del ritmo circadiano: horarios irregulares o descanso insuficiente.
- Mala higiene del sueño: uso excesivo de pantallas o ausencia de rutinas relajantes.
¿Cómo se manifiesta?
Los síntomas más comunes incluyen palpitaciones, opresión en el pecho, molestias digestivas y pensamientos acelerados, que pueden aparecer incluso antes de sonar la alarma.
¿Qué hacer para reducirla?
Especialistas recomiendan:
- Limitar el uso de pantallas una hora antes de dormir.
- Practicar respiración profunda al despertar.
- Dividir las tareas del día en pasos pequeños.
- Reducir el consumo de cafeína en la mañana.
Cuando la ansiedad matutina se vuelve frecuente o interfiere con la vida cotidiana, los expertos sugieren buscar orientación profesional para romper el ciclo del estrés y recuperar un inicio de jornada más equilibrado.
