Aunque muchos conductores lo hacen por costumbre, estacionar el coche con el volante girado puede provocar daños en componentes clave del sistema de dirección y suspensión. Así lo advirtió el mecánico Juan José Vicente Pizaro, de Talleres Benezer en Sevilla, en un video compartido en redes sociales.
¿Por qué no es recomendable?
Dejar el volante girado somete a tensión piezas como rótulas y amortiguadores, ya que el peso del vehículo se concentra en zonas pequeñas del neumático y la suspensión. El riesgo aumenta si el coche permanece estacionado durante días o semanas, y más aún en pendientes.
¿Qué modelos son más vulnerables?
Según Vicente, algunos vehículos de gama alta, como Mercedes-Benz y BMW, tienen sistemas de dirección diseñados para favorecer la maniobrabilidad con ligera inclinación. Sin embargo, al estacionar con las ruedas giradas, esa inclinación provoca que una parte del neumático soporte más carga de la prevista, lo que puede derivar en deformaciones y desgaste irregular.
¿Qué señales pueden aparecer?
El mecánico señala que los daños suelen manifestarse de forma sutil: ruidos, vibraciones o desgaste irregular en los neumáticos, señales que, si no se atienden, pueden terminar en reparaciones costosas.
¿Cuál es la recomendación?
La sugerencia es sencilla: estacionar siempre con el volante recto y en superficies planas, especialmente si el vehículo permanecerá parado por semanas o meses. Así se evita un estrés mecánico innecesario y se prolonga la vida útil de los componentes.
El consejo de Juan José Vicente recuerda que pequeños hábitos cotidianos pueden marcar la diferencia en el mantenimiento del vehículo. Evitar tensiones innecesarias en la dirección y suspensión es clave para prevenir visitas al taller y asegurar un mejor rendimiento del automóvil.
Con informacion de Motorpasión México
