Acuerdos y Desacuerdos

Para la filosofía existencial, el presente es aquello que existe en nuestra experiencia. El pasado y el futuro existen como memorias o imaginaciones, pero el presente siempre es donde nos encontramos. El presente es lo que siempre tenemos y lo que siempre perdemos.
En los discursos que dan directivos educativos a sus estudiantes, se les solía decir que ellos, los jóvenes, son el futuro de México; hoy, en tiempos políticamente correctos, frecuentemente solo en la retórica, con ánimos incluyentes, se les expresa que son el presente, lo más valioso de la sociedad.
En México, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente; en 1930 las personas vivían en promedio 34 años; 40 años después en 1970 este indicador se ubicó en 61; en 2000 fue de 74 y para 2019 llegó a 75 años (Inegi).
México como vamos es un observatorio económico integrado por un grupo plural de investigadores, expertos en economía y políticas públicas, quienes buscan el objetivo de informar, en base a datos confiables, diagnósticos sobre la marcha del país, así como establecer metas y propuestas que contribuyan a mejorar las condiciones socioeconómicas de México.
El 21 de marzo de 2023, México como vamos, en colaboración con Vanguard (empresa de asesoría en inversiones), presentaron el diagnóstico México, ¿cómo vamos en el ahorro para el retiro? Para entender el panorama general del ahorro en nuestro país, así como buscar responder preguntas como ¿quién ahorra en México? ¿Quién puede ahorrar en México?, y ¿quién podría ahorrar más en México?
En este interesante estudio encontramos datos como los siguientes: la población que ahorra en México ha incrementado en 7.8 puntos porcentuales, entre 2012 y 2021, al pasar de 50.8% de la población en 2012 a 58.6% de la población en 2021; no obstante, el máximo histórico se observó en 2018, cuando el 67.8% de la población tuvo ahorro activo. Es decir, se presentó una reducción de 9.2 puntos porcentuales entre 2018 y 2021. Esta reducción observada en el ahorro apunta sobre cómo el impacto de la pandemia en el empleo, ingreso y horas trabajadas tuvo efectos significativos en el mediano plazo en las tendencias de ahorro de las y los mexicanos.
Los instrumentos de ahorro más usados entre personas con ahorros formales son las cuentas de ahorro y cuentas de nómina, donde 51.4% y un 44.5% de la población, respectivamente, señala tener este tipo de cuentas. En tercer lugar, pero con un porcentaje de la población significativamente menor, se encuentran las cuentas de pensión, con un 7.7%. Los fondos de inversión son utilizados por el 4.5% de la población, mientras que los depósitos a plazo fijo únicamente significan el 3.8%. Es evidente que la desigualdad también se manifiesta en la capacidad y destino de los ahorros.
El principal destino de gasto del ahorro entre personas con ahorros formales es la atención de emergencias, con porcentajes muy similares tanto para el caso de las mujeres como de los hombres, seguido por gastos del hogar (comida, personales o pago por servicios). Muy poco de esos ahorros se destinan para la vejez o retiro (menos del 3%).
Evidentemente, existe una asociación positiva entre el nivel de ingresos y la propensión de las personas a ahorrar. A mayor nivel de ingreso, mayor porcentaje y cantidad de este se destina al ahorro. Es de destacarse que el porcentaje de mujeres que ahorra es mayor que el de los hombres en la mayoría de los niveles de ingresos.
En términos de política pública que ayude a incrementar los niveles de ahorro, podemos plantear tres enfoques teóricos: 1. Ciclo de vida. Los individuos son racionales y buscan suavizar su consumo óptimo a lo largo de la vida para así acumular suficientes recursos durante los años trabajados y financiar con sus ahorros el consumo durante su retiro; 2. Educación financiera. Para tomar decisiones óptimas de ahorro para el retiro se requiere de educación financiera. El conocimiento y la comprensión de conceptos básicos de economía y finanzas puede mejorar las decisiones de los trabajadores en torno a su ahorro y programa de pensiones y 3. Economía del comportamiento. Los individuos toman decisiones con información incompleta, tienen capacidad cognitiva limitada, son aversos a las pérdidas y toman decisiones sujetas a su contexto y al fraseo de las preguntas. Esta teoría busca anticipar estos comportamientos con incentivo (nudges) para que mejore el proceso de toma de decisiones y que deriven en mejores resultados para las tasas de reemplazo que tendrán los trabajadores en la vejez.
En México cada vez vivimos más. Para vivir mejor, necesitamos mayores niveles de ingreso, mejor educación, formal y financiera, políticas públicas que generen empleos y empleadores que reciban estímulos fiscales, apoyos crediticios y que estén dispuestos a capacitar a sus trabajadores para incrementar su productividad.
