Reinventando la Política

El General Marcelino García Barragán tuvo varios episodios de batalla donde casi perdía la vida, hubo dos eventos que lo marcaron, según el libro Los Jinetes de Tlatelolco de Juan Veledíaz, el primero fue la batalla de Celaya en mayo de 1915 donde salvó la vida de milagro y otro fue en la guerra Cristera.
Comenta Veledíaz que en la guerra cristera, un grupo de rebeldes llegaron a pactar con el entonces Coronel García Barragán y junto con el Subteniente Mario Ballesteros, quien fuera su jefe de Estado Mayor en la Defensa y creador del Plan DN-III, al llegar al lugar a parlamentar les dispararon a discreción, era una emboscada, pero lograron salvar la vida gracias a un teniente coronel que no acató la orden y se fue detrás del regimiento y contestó el ataque lo que logró que salvaran la vida.
En los primeros días como secretario de la Defensa Nacional con Díaz Ordaz, García Barragán mandó traer a los familiares, viudas e hijos de compañeros villistas que habían caído en la batalla de Celaya, quería saludarlos y darles ayuda económica. Según Veledíaz el General “buscaba congraciarse con esa parte de su pasado, intentar paliar el dolor que significó la pérdida de sus primeros compañeros”.
Al igual que su abuelo, Omar García Harfuch fue emboscado hace tiempo en la CDMX y salió vivo. Además, hace unos días le mataron a un colaborador aquí en Sinaloa, vamos a ver qué señal le envía a la familia del agente caído, porque en función de eso será un mensaje para su propia tropa élite.
¿Qué hubiera pasado si en Sinaloa le asesinaran un colaborador a un General Secretario o a un Almirante Secretario? El mensaje hubiese sido el mismo: ir por los asesinos. Se volvería una Razón de Estado.
Sinaloa es una aduana del poder para García Harfuch, aquí se está jugando su proceso de empoderamiento al interior del gabinete y eso que es el inicio del sexenio.
El secretario García Harfuch es el tercer García que es miembro de un gabinete presidencial y que también suena para ser presidente de la República. Al primero, su abuelo el General García Barragán el Embajador Fulton Freeman lo quiso hacer presidente impulsándolo a dar golpe de Estado a Díaz Ordaz y el viejo villista le reviró: yo no me voy a convertir contra lo que peleé en la Revolución. Su padre, Don Javier, le disputó la candidatura a Miguel de la Madrid y ahorita su hijo Omar, al igual que su padre ya fue senador y es de los que si hace buen trabajo podría disputarle el poder al hijo del patriarca en 2030.
Dicen que Don Javier García era muy bueno para ubicarse, conocía caminos y sabía llegar por donde quiera que andaba. ¿Habrá heredado el secretario Omar el don de la ubicación que tenía su padre? Si el secretario García Harfuch saca el tema Sinaloa llegará con una medalla a CDMX y empezará a pavimentar su camino a la Plaza de la Constitución S/N, pero primero tiene que ver por su gente, lograr la victoria en estos territorios y fortalecer su nueva policía e iniciar con la toma del control de territorio por territorio en el país. Se ve díficil, pero es algo que los mexicanos y sobre todos los culichis deseamos: el reestablecimiento de la paz.
Para los García, ¿la tercera será la vencida? Sin duda Sinaloa es una aduana… una aduana del poder.
