En el Hotel Barceló de la ciudad de México se realizó el VIII Consejo Nacional de Morena con la presencia de su dirigencia: gobernadoras, gobernadores, legisladoras y legisladores, alcaldesas y alcaldes, así como de su militancia. La dirigente Luisa María Alcalde sentenció:

Morena no protege a persona alguna, sea militante o no, que incurra en actos de corrupción o que traicione los principios que dan vida a nuestro movimiento, sostuvo entre aplausos de los presentes.

El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, y presidente del Consejo, dio la bienvenida con un discurso que más parecía llevaba dedicatoria a quienes se han vuelto una contradicción en el movimiento o, más bien dicho, a quienes han provocado escándalos:

Aquí no puede haber lugar para quienes están dispuestos a poner en riesgo la unidad del movimiento con tal de obtener un cargo o una candidatura. Eso no puede ser.  Hoy blindamos al movimiento de quienes confunden sumar con simular. Nadie está por encima del proyecto, nadie tiene derecho a adelantarse ni a imponer su voluntad ni a chantajear con la ruptura si no se le concede aquello a lo que aspira. La democracia interna no es un adorno.

Además, aventó dardos sobre el futurismo:

Si queremos que la transformación que estamos impulsando perdure, debemos cuidar también la forma en que se renuevan los cargos de representación popular. De cara al 2027, todas y todos debemos respetar las reglas del movimiento.

Antes, por la puerta de atrás, como queriendo evitar los reflectores, pero era imposible, llegaba un Adán Augusto López atolondrado, acusando el fuego que le han soltado gracias a su excolaborador y hoy prófugo, Hernán Bermúdez. Al llegar, el líder de los morenistas en el Senado alcanzó a decir:

Ya lo que tenía que decir ya lo informé y espero que las autoridades hagan su trabajo, sus investigaciones. Hay que cerrar filas en torno a la presidenta, en torno al Gobierno. Eso es lo más importante.

¿Y por qué no las cerró antes, cuando se necesitaba sacar a Nashiely Ramírez en la CNDH y la reforma al nepotismo en el 2027, por citar dos temas?

Uno de los grandes ausentes fue Andrés Manuel López Beltrán. Ante esto, su tío Ramiro contestó al ser cuestionado:

Pues no sé por qué no vino. Yo no vivo con ‘Andy’.

En las conclusiones, de este Consejo podemos dilucidar que ya llega el movimiento a una reunión nacional de sus consejeros, por primera vez con obuses en la línea de flotación. El discurso de Durazo es para salvarse él ante la presidenta y ofrenda la cabeza de Adán Augusto.  Mientras la base le grita al exgobernador de Tabasco el típico “No estás solo”, la muchedumbre solamente le ofrecía viento. Lo mismo pasó mientras la cara de Adán Augusto mostraba su ánimo, muy parecido al de un boxeador perdedor que mordió la lona saliendo del combate, y mientras la presidenta decía en Acapulco que el puerto está avanzando y los militares en Culiacán daban noticias sobre el porvenir.

Morena, al igual que el PRI en sus tiempos de hegemonía electoral, llegó a una reunión nacional con contradicciones, renglones torcidos, viento en contra de su socio comercial. Además, los militares exhibiéndolos ¿O quién dijo que el supuesto líder de la barredora andaba huyendo? Fue el jefe de zona en Tabasco, Ellos, los militares, actúan en secrecía, solamente develan informaciones bajo órdenes precisas y directas. ¿Quién dio la orden?

Podrán gritar todo lo que quieran en Morena, pero los militares no sólo les sostienen el país, ahora les empiezan a limpiar el movimiento. Morena está militarizando el país y ya les está barriendo su partido.

Algo se viene en Morena y el evento del VIII Consejo nos lo está diciendo. La que no está sola, al parecer, es la presidenta y les está cambiando el juego, Muchos se dieron cuenta y jugaron sus fichas. Eso fue el Consejo: un cambio de juego.