
Bastante rara y nada espontánea la protesta contra la gentrificación en los restaurantes de la colonia Roma y Condesa. Las protestas se fueron volcando en vandalismo. Manifestantes enmascarados rompieron ventanales y saquearon negocios de lujo gritándoles a los turistas.
El discurso de la protesta fue sobre la gentrificación y cómo ha ocasionado el turismo masivo. Aunque inició de forma pacífica en barrios turísticos, se volvió violenta cuando un reducido número de participantes destrozaron escaparates y acosaron extranjeros. Posteriormente, protestaron frente a la Embajada de Estados Unidos. Habrá que recordar cómo en 2020 los nómadas digitales aprovecharon los alquileres más económicos.
El Departamento de Seguridad Interior (Homeland Security) posteo en su cuenta de X: “Si se encuentra ilegalmente en Estados Unidos y desea unirse a la próxima protesta en Ciudad de México, utilice la aplicación CBP Home para facilitar su salida”.
Esta protesta, que fue inusual, pareciera que fue orquestada por sectores que se sienten nerviosos por cómo se está manejando la Agenda Bilateral y la forma en que la está llevando la presidenta, ya que una cosa es la mañanera y otra cosa es la realidad, en donde la Dra. Sheinbaum está peleando centímetro a centímetro las posiciones y decisiones de poder por parte de las castas de su movimiento.
Pareciera que hay nerviosismo en las castas y no hallan cómo enviar mensajes.
Las protestas fueron un mensaje porril ante un discurso americanizado donde buscan darle la oportunidad a la presidenta de regenerar su movimiento.
Pareciera que desde el vecino país se busca reemplazar el tejido político del movimiento y la presidenta lo sabe. Las protestas reflejaron nerviosismo.
