Sin duda, la marca del movimiento de regeneración nacional es la más fuerte actualmente, así como en su tiempo lo fue el MAS en Bolivia, el Kirchnerismo en Argentina y el Frente en Uruguay.
En Argentina volvieron al poder, pero en su regreso metieron a la Casa Rosada a la ultraderecha con Javier Milei. Posterior al gobierno del Frente, en Uruguay volvió la derecha, pero en Bolivia el MAS no alcanzó los dos dígitos en la votación.
La presidenta Sheinbaum todo eso sabe. Por eso, hace meses les hizo una carta a los militantes diciéndoles que el poder es humildad, además de encominarlos a no hacer gastos desproporcionados o diferenciantes, a no dividirse.
Actualmente, la agenda comercial de Estados Unidos y sus presiones apunta a empezar a dividir al movimiento, y es que los americanos saben muy bien que si lograron dividir con el TLC a la hegemonía del PRI, a la hegemonía de Morena la pueden agrietar.
En los 80´s y principios de los 90´s, Estados Unidos traía el discurso vía TLC de modernizar al país. Eso dividió a los viejos dinosaurios con los tecnócratas y salieron cuadros emergentes en el PRI y fue perdiendo bastiones, así fue como el país se fue democratizando, pero no avanzó en temas económicos como realmente se esperaba en la consonancia del cambio democrático.
Ahora, los temas son la reducción de la pobreza y la construcción de la paz. Al interior del partido hegemónico, están los obradoristas y los emergentes vía Sheinbaum. Por ende, la agenda con Washington D.C. pasa por el tema de construcción de seguridad y el tema antidrogas, donde la figura central que ha salido empañada es el líder senatorial Adán Augusto López, la calca tabasqueña y adusta de López Obrador, por su presunto vínculo con su entonces secretario de seguridad y supuesto líder del Cártel de la Barredora.
En este tránsito de remodernización del país vía la renegociación del TLC, se están enfrentando estas figuras políticas. Por eso, la presidenta Sheinbaum está apostando a reformas que ayuden a mantener el control social, porque el tercer piso de la transformación será la edificación de una estación policial: vamos hacia un Estado policial.
Y cuando despertemos… los militares seguirán ahí: con más poder.
Y hay que recordar que los militares fueron los que sacaron del poder a Evo.
Y eso la presidenta lo sabe. Por eso, en público hay discurso y a medida que pasa el día, pasa la realidad.
