
Culiacán, Sin.- Con una vitalidad envidiable y una lúcida memoria, Ricardo Moreno “El Bombero” o “El Chaca” como le conocen todos sus amigos y conocidos, narra los momentos en que arriesgó su vida para salvar la de los demás durante el mega incendio el sexenio del gobernador Francisco Labastida Ochoa en los años 80’s de la misma planta de que la madrugada de este domingo 4 de agosto se incendió.
Al preguntarle si recuerda el día del siniestro en el que participó responde: “Sí me acuerdo, pues sí parece que fue ayer. Recuerdo bien claro que eran como las 10 de la mañana cuando escuché muchas ambulancias y patrullas que pasaban frente a las oficinas de Gobierno donde yo trabajaba como chofer de un funcionario. Allí donde se junta el bulevar Francisco I. Madero, el Gabriel Leyva Solano y la avenida Rodolfo G. Robles.
“Era un día hábil, lo recuerdo bien porque estaba trabajando en la oficina. Yo no hacía nada porque el funcionario al que yo le manejaba me decía: -no te preocupes, yo me voy solo- él estaba muy joven y casi no le gustaba tener chofer, pero pues ahí estaba yo cumpliendo con mi trabajo cuando en eso le dije que había algo, que algo grande estaba pasando y que si me dejaba ir a ayudar y él me dijo: -adelante, tú eres bombero ve a echarles la mano- y rápido me salí corriendo a la calle”. señaló.
“Al salir y ver tanto movimiento de patrullas pensé que se trataba de un trenazo contra un autobús de pasajeros y que había muchas víctimas, por lo que esperé a ver quién me daba raite. En eso vi que venía la última ambulancia y me fui con ellos de raite, pero antes de llegar se detuvieron a unas cinco calles de distancia y ya no quisieron avanzar, tenían miedo porque el incendio era muy grande”, agregó.
“Rápidamente me fui corriendo hasta donde estaban mis compañeros bomberos trabajando. Vi que era algo bastante difícil, pero mi fe en Dios y el conocimiento que adquirí en los cursos sobre incendios en plantas de gas que fueron pagados por el patronato de bomberos en Los Ángeles, California, me hicieron tener una confianza plena de que yo iba a sofocar ese súper incendio” continuó.
“El comandante de bomberos Plutarco Araujo Trapero me dio el mando. Él fue a ver cómo estaba su mamá, pues ahí vivía cerquita y con mucho ánimo y fe formé grupos de seis elementos con dos líneas para atacar el fuego con brisa formando un escudo de agua donde fuimos avanzando poco a poco hasta llegar a la llave de la válvula del tanque de 250,000 litros que uno de mis elementos que llevaba en medio alcanzó a cerrar y de la misma forma fuimos retrocediendo poco a poco hasta ponernos a salvo”.
“Luego de que logramos cerrar la fuga del de gas y tras revisar el sitio, nos dimos cuenta que la causa del incendio fue que unos trabajadores estaban poniendo parches con soldadura a unos tanques viejos de 30 kilogramos y durante los trabajos hubo una explosión en un cilindro que reparaban, el cual provocó una serie de explosiones en cadena de decenas de cilindros llenos de gas que volaban por el aire y casi nos caían en la cabeza” reveló.
“En esa ocasión no hubo pérdidas humanas que a lamentar, pero el muchacho que estaba soldando se quemó debido a la explosión, pero rápidamente lo trasladaron de aquí mismo en helicóptero a la Unidad Médica de Alta Especialidad del seguro social en Ciudad Obregón Sonora donde le salvaron la vida, pero perdió sus manitas y parte de sus brazos porque quedó engarruñado debido a las quemaduras”, continuó.
“En ese entonces los vecinos se manifestaron para que quitaran la planta de gas y la reubicaron en otro lado, pero los funcionarios de aquel entonces y el gobernador minimizaron el riesgo y dejaron que la planta siguiera operando hasta hoy que volvió a pasar exactamente lo mismo, solo que gracias a que los bomberos están más capacitados académicamente y con mejor equipo de trabajo lograron controlar la situación en menos tiempo que nosotros”, reveló.
“En aquel entonces le dije a los militares que me ayudaran a evacuar la gente de toda la colonia. No había fraccionamientos ni plazas comerciales, fue más fácil pero hoy dicen que fueron 120 evacuados y hubo más tanques dañados que en aquel entonces, pero gracias a Dios que no explotó ninguna pipa ni los tanques de almacenamiento de 250,000 litros, si no otra cosa estuviéramos hablando en este momento”.
Con cientos de recortes de periódicos que dan testimonio de sus grandes hazañas y el amor tan grande que como aficionado le tiene al béisbol, El Chaca o El Bombero se siente satisfecho al ver realizados sus consejos que le ha dado a varias generaciones de bomberos nuevos y que hoy estuvieron cara a cara la muerte como el día que Ricardo Moreno lo estuvo en el mismo sitio, pero en circunstancias diferentes.





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