Culiacán, Sin.- A pesar de ser un egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, la vocación y amor por enseñar llevaron a Roberto Félix Alcalá a convertirse en maestro de primaria y secundaria.

Tras más de cinco años siendo maestro en la iniciativa privada, hace poco más de un año decidió buscar la base de maestro, lo cual lo llevó a emprender nuevos retos.

Roberto señala que el buscar la base fue un proceso que duró un año, desde que se registró hasta que le dieron la base, en el cual vivió mucha incertidumbre, porque no solo dependía de sus capacidades, sino también de que la Secretaría de Educación Pública y Cultura liberara las plazas.

“Fue de mucha incertidumbre, pero al final de cuenta de mucho coraje, al mismo tiempo, porque me lance a pesar de que yo ya sabía que tal vez me iba a tocar en otro lugar que no fuera aquí en Culiacán, tendría que estar fuera de mi municipio y que tenía que enfrentarme a nuevo retos”, comentó.

La base llegó, pero Roberto tuvo que emprender un viaje de más de 250 kilómetros y casi tres horas y media de camino. El reto fue grande, desde cambiarse de ciudad, dejar atrás a amigos y familiares, y aprender a vivir solo, hasta el adaptarte al cambio de una escuela privada a una pública.

“La institución privada cuenta con muchos recursos y herramientas que aquí, en la institución pública, las he echado de menos, sin embargo, eso no me ha limitado en mi práctica docente y he sentido que puedo hacer un trabajo adecuado con los alumnos y que podemos lograr los aprendizajes esperados que ellos están requiriendo para este ciclo escolar”, comentó.

Las diferencias no solo han sido marcadas en las condiciones del aula o las herramientas para impartir las clases. Félix Alcalá señala que hay una gran diferencia en los alumnos y las condiciones de vida de estos, lo que a veces orilla a los de las escuelas públicas a ausentarse de las aulas.

“Hay mucha ausencia por la parte de alumnos, que priorizan el trabajo, hay alumnos que a esta edad, de 14 o 15 años, ya se ven en la necesidad de trabajar y se van a los campos o las empacadoras a trabajar; tiene que conseguir ese dinero y por eso hay mucha ausencia. Otros alumnos se han enfrentado a situaciones de adicciones y ha habido ausencia en ese sentido también. Cosas que yo, al menos en el día a día, en la institución privada yo no notaba o yo no presenciaba”, señaló.

Roberto está consciente que su trabajo como maestro va más allá de enseñar lo que marca la guía de aprendizaje, sabe que tiene que ser una figura que inculque valores y ayude a guiar a sus alumnos a una mejor vida.

“El ser maestro yo creo que significa generar, no solamente un aprendizaje, sino un valor para la vida. Siempre nos limitamos a que el maestro es un transmisor de conocimiento, pero yo creo que es mucho más que eso, más allá de transmitir el conocimiento, significa el inculcar valores, y es bonito cuando un maestro ama enseñar, porque cuando amas enseñar el alumno se da cuenta y el alumno puede aprender mucho mejor”, comentó.

Roberto Félix puntualizó que es importante revalorizar el trabajo del maestro, porque es una profesión muy noble que impacta directamente en los jóvenes, que en un futuro estudiarán diversas profesiones, logrando generar un cambio en la sociedad para crear un mejor futuro.

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