
Los Mochis, Sin.- Este miércoles 28 de agosto, el Asilo de Ancianos Santa Rosa se llenó de alegría y música para celebrar el Día del Abuelo.
Abuelitos provenientes de distintas partes, en su mayoría de Los Mochis, compartieron sus impresiones sobre la festividad, que se convirtió en un día memorable repleto de convivencia, risas y un ambiente fraternal.
Durante la celebración, los beneficiarios del asilo expresaron su felicidad ante la música y la compañía que rodea estos eventos. Al ser entrevistados por Los Noticieristas, los abuelitos compartieron su experiencia.
A pesar de la tristeza por la lejanía de sus seres queridos, Licha mencionó que la compañía de sus amigas en el asilo le brinda mucho apoyo, animándola a disfrutar del momento y a no sentirse sola.
“Bien”.
¿Viene la banda, le gusta bailar?
“Sí, poquito”.
¿Cuáles canciones le gusta bailar?
“Ah pues las que sea”.
¿Le gusta la cumbia, la banda, qué es lo que le gusta?
“Pues lo que a veces bailan ahí”.
“Licha”
¿Cómo se la está pasando Licha?
“Muy bien gracias a Dios, es la primera vez que me toca estar aquí”.
¿Y qué le ha parecido este festejo?
“Muy bien”.
¿Es de Mochis?
“Sí, soy de Mochis, yo tengo aproximadamente un mes aquí, estoy bien, contenta, triste porque estoy lejos de mi familia, pero estoy bien, gracias a Dios”.
-Pero tiene mucha compañía.
“Sí, amigas”.
¿Qué le dicen las amigas?
“Nada, que la pase muy bien, que no me ponga triste”.

Teodoro García Aguilar, originario del Puerto de Veracruz, pero mochitense de corazón recordó su llegada a Los Mochis en 1960 y manifestó su satisfacción al ver la convivencia entre los ancianos.
“La música es lo más grande que hay para el alma”, afirmó, mientras disfrutaba de la barbacoa y un poco de pastel. Su reflexión sobre la música como un motivo de alegría resonó entre sus compañeros, destacando su importancia en el evento.
“Teodoro García Aguilar, originario del Puerto de Veracruz, fíjese que tuve la dicha de llegar a la ciudad de Los Mochis en 1960, he convivido mucho, escuché misa gracias a Dios, me siento a gusto ver la convivencia que hay entre nosotros los ancianos, y la música es lo más grande que hay para el alma, es el remedio que nos alegra el corazón y los pies, comemos barbacoa, y quizá un poco de pastel, porque soy poco dulcero, a gusto”.

Por otro lado, Francisco Javier Ayala, también de Los Mochis, compartió que, aunque ya no puede bailar como antes, su espíritu musical se mantiene vivo. “Era músico”, dijo, y recordó con una sonrisa los momentos pasados tocando la batería, agregó, expresando su gratitud hacia aquellos que hacen posible la celebración y el funcionamiento del asilo.
“Francisco Javier Ayala, de Los Mochis”.
¿Cómo se la está pasando?
“Pues muy bien, muy a gusto”.
¿Con la música lista, la barbacoa?
“Sí”.
¿Le gusta bailar?
“Pues ahorita no puedo ya, pero pues en otro tiempo sí, era músico”.
¿Qué tocaba?
“Batería, pero ahora no toco ni la puerta (sonríe), pero gracias a Dios que estamos aquí y que Dios nos abrió la puerta para llegar aquí, y gente que se preocupa por uno, gente altruista pues que hace posible que funcione esto, a festejar, todos nos consideramos hermanos y vamos a gozarla”.
La festividad culminó con baile, música y un delicioso banquete, donde los abuelos pudieron compartir recuerdos y risas. Este evento no solo festejó a los abuelitos, sino también la comunidad y el cariño que los rodea, convirtiendo un día común en una jornada especial llena de amor y alegría.
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