
Culiacán, Sin.- Miguel Calderón Quevedo, coordinador del Consejo Estatal de Seguridad Pública en Sinaloa, comentó que respecto de la cancelación del festejo del día del Grito de Independencia, debido a la inseguridad que se vive en últimas fechas en Culiacán, desde el gobierno del estado se tuvieron que analizar distintas variables.
En ese sentido, el titular del CESP puntualizó que no debió ser tarea fácil que el gobernador Rubén Rocha, por un lado tenga la obligación de dar la cara y con un mensaje llame a la sociedad sinaloense a no alarmarse por estos hechos.
Sin embargo, otra de sus acciones fue anteponer la seguridad de las familias que tradicionalmente acuden a esta celebración, para evitar con todo su aparato gubernamental que se pueda originar una situación crítica.
“No debe ser nada sencillo; Tampoco fácil debe haber sido tomar la decisión de cancelar un evento de alta tradición al que acuden miles de familias seguramente ponderaron los riesgos que representa el seguir con la organización del evento y la protección de las familias sinaloenses”, asentó.
Condenó que existe un elevado precio que las autoridades tanto federales como del estado habrán de pagar para recuperar la paz y tranquilidad de las familias de Sinaloa pues por más que exista negación al respecto, poco se puede hacer para disimular que los hechos de violencia han rebasado a las fuerzas del orden.
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