Marcha por el 8M Culiacán 2025

Culiacán, Sinaloa.– Mujeres integrantes de colectivos feministas, madres buscadoras, familiares de víctimas de feminicidio, jóvenes, adultas y niñas marcharon desde el Palacio de Gobierno hasta la Catedral para exigir seguridad para las mujeres de Sinaloa.

Con pancartas en mano y vestimenta de color morado, salieron a las calles gritando por las mujeres asesinadas, desaparecidas y maltratadas, exigiendo tanto a las autoridades como a la ciudadanía que no sean indiferentes ante la violencia, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Durante la movilización, varias participantes compartieron sus testimonios y demandaron acciones concretas para frenar la violencia de género en el estado. Algunas madres buscadoras manifestaron su dolor e impotencia ante la falta de respuestas de las autoridades, mientras que jóvenes activistas resaltaron la importancia de la unión y la sororidad en la lucha por un futuro más seguro para todas.

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“Todos los tipos y modalidades de violencia cada vez se hacen más fuertes y la justicia no llega. Hacen falta acciones; tenemos un estado de impunidad y corrupción muy fuerte. Y claro, evidentemente, cada quien trae sus motivos a la marcha”, expresó Cristina, del colectivo Amapas del Norte.

En exigencia de justicia para las mujeres que ya no están, se realizó un pase de lista en varias ocasiones para recordar a aquellas que fueron víctimas de la violencia y a quienes, lamentablemente, les arrebataron la vida.

Algunas jóvenes que participaron por primera vez en la marcha del 8M manifestaron que fue una experiencia muy emocionante, sobre todo al escuchar los testimonios de las víctimas y de las familias que han perdido a alguien. Por ello, aseguraron que seguirán apoyando este tipo de movilizaciones en nombre de todas las mujeres que han sido víctimas de violencia.

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“Ya había ido a otras marchas, pero nunca me había animado a esta, porque sé que es muy fuerte emocionalmente. Mucha fuerza a las demás personas. Afortunadamente, a mí directamente no me ha pasado nada, pero conozco personas a las que sí. Entonces, esto es apoyo, fuerza y continuar con la lucha”, expresó Natalia.

“Me animé a venir y, la verdad, me siento muy bien, muy feliz y muy contenta. Es una experiencia muy bonita que quisiera repetir. Invito a todas las que aún no se animan o tienen miedo a que vengan y la vivan, porque realmente es algo muy valioso”, mencionó Luisa.

Cada 8 de marzo, las mujeres se unen en gritos de exigencia y desesperación, pero, sobre todo, de valentía y empoderamiento, para demandar justicia y hacer valer sus derechos, creando entornos seguros y libres de violencia.