
Salvador Alvarado, Sin.- A diferencia de años anteriores, los panteones municipales de Salvador Alvarado presentaron una baja afluencia de visitantes en este Día de las Madres, dejando un escenario inusualmente desolado. La violencia registrada recientemente en la región del Évora ha generado un ambiente de incertidumbre y temor entre la población.
En años pasados, era común ver a las familias madrugar para acudir a los panteones, con el objetivo de ganarle al calor y adornar las tumbas de aquellas madres que se adelantaron en el camino con arreglos florales y veladoras, sin embargo, este año muchos espacios permanecieron vacíos y en silencio, sin el bullicio, ni el colorido que solía caracterizar esta fecha.
Quienes sí se animaron a acudir, lo hicieron con cierto temor, pero con la firme convicción de no dejar pasar desapercibida una fecha tan significativa. Para ellos, era vital visitar el lugar donde descansan los restos de quienes en vida fueron su madre, hermana, prima o algún otro familiar cercano.
Tal es el caso de Josefina, quien desde hace trece años acude al panteón a visitar a su madre. Señaló que este día representa una fecha muy especial para ella y que, aunque al principio dudaba en ir debido a los hechos violentos recientes, decidió no dejar de rendir homenaje.
“La verdad dudaba venir porque pues a como están las cosas, la verdad dije yo, pues ni modo. La verdad no puede dejar de venir una a ponerles una veladora, lo poquito que pueda uno”, destacó.



Josefina recordó a su madre como una mujer buena y trabajadora. Agregó que si tuviera la oportunidad de verla de nuevo, le diría cuánto la quiere y cuánto la extraña.
“La queremos mucho y la extrañamos mucho”, dijo.
Asimismo, Norma Galindo compartió que acudió al panteón a visitar las tumbas de su mamá, sus hijas y su hermana, les llevó flores y veladoras, con la certeza de que la fecha lo amerita, pues las recuerda con un profundo amor y tristeza.
“Con cariño y dolor, sentimientos encontrados, mi hija joven y mi hermana, era lo que yo tanto quería también, la viejita, yo platico con ellas, con mi mamá, con mis hijas”, dijo.
Así se vivió este Día de las Madres en los panteones municipales de Salvador Alvarado, con escasa asistencia y un ambiente de recogimiento marcado por el dolor y la incertidumbre, pero también por el amor que permanece más allá de la ausencia.




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