especialistas en cambio climático

Guasave, Sin. – En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, especialistas en cambio climático alzaron la voz sobre uno de los temas más ignorados en la lucha por la sostenibilidad: el impacto ambiental del consumo de carne.

A nivel mundial, ambientalistas recomiendan reducir su ingesta, ya que la producción de carne implica un uso descomunal de recursos naturales. Un solo ejemplo basta: para producir 100 gramos de carne, que apenas alcanzan para una hamburguesa, se utilizan más de 2,000 galones de agua.

Así lo explicó la doctora Norma Patricia Muñoz, presidenta del Comité de Cambio Climático e investigadora del CIEMAT-IPN, durante su participación en el simposio por el Día Mundial del Medio Ambiente. Ahí, detalló los efectos que conlleva tanto la producción como el consumo de carne para el ecosistema global.

“En cualquier lugar, 100 gramos de carne se transforman en utilizar más de 2.000 galones de agua para una hamburguesa, pero tenemos sequía, ¿no? Ahora bien, ¿cuál es el segundo gas de efecto invernadero después del CO2? El metano. ¿Qué sucede cuando tengo cría de ganado? Metano. Entonces, eso hay que decirles a nuestros colegas. No le puedo decir no comas carne, pero le puedo decir disminuye tu consumo”, comentó.

La doctora Muñoz fue clara: lo ideal sería dejar de consumir carne, pues a mayor demanda, mayor será la producción ganadera, y con ella el impacto ambiental. Sin embargo, reconoció que esto no es del todo viable, ya que se trata de una proteína esencial en la dieta humana. Por ello, su recomendación es sencilla pero contundente: moderar el consumo.

Además del alto consumo de agua, el proceso de producción de carne genera metano, un gas de efecto invernadero aún más potente que el dióxido de carbono (CO₂). La ganadería, según los expertos, es una de las principales fuentes de este gas, contribuyendo significativamente al calentamiento global.

Pero el impacto va más allá de la carne. Una hamburguesa no está compuesta solo por carne: el tomate, la lechuga, la cebolla, y el pan también requieren agua para su cultivo y procesamiento. Al sumar cada ingrediente, el costo ambiental de una sola hamburguesa se dispara.

Finalmente, la investigadora lanzó una reflexión crucial en un país con graves problemas de sequía: ¿Qué vale más? ¿Una hamburguesa o toda esa agua?

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