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Guamúchil, Sinaloa.- En 2008, Eduardo y Deisy se quedaron sin empleo, él sabía recetas de pan y ella se las ingenió para elaborar artesanalmente todos los rellenos y con esos productos decidieron emprender y buscar el sustento para su familia, en ese entonces conformada por ellos y dos pequeños hijos.

Eduardo con la ayuda de sus hermanos hicieron un horno para pan, consiguieron una mesa, y una lona para cubrirse del sol, todo era prestado. La producción en ese tiempo era poca, de 2 a 5 kilos diarios, pero el pan se vendía como salía; calientito. Solo vendían pan de mujer de harina, con relleno de calabaza y piloncillo, eventualmente con cajeta.

El negocio fue creciendo poco a poco y pronto se hicieron de mobiliario propio, pudieron hacer una sombra de estructuras y ampliaron el horno, para ese entonces Hornos La Cuesta, ya era reconocido por la mayoría de los guamuchilenses. Poco a poco introdujeron nuevos productos, bizcotelas, empanaditas de piña, fresa y guayaba, además de coricos. El boom de los panes fue cuando introdujeron por primera vez en Guamúchil los rellenos de queso crema y chile.

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Daniela, hija de ambos, cuenta como Hornos La Cuesta, se ha convertido en el sustento de su familia, ya con tres hijos, todos laboran de alguna manera dentro de su empresa.

Mi papá hizo el horno con ayuda de mis tíos. Solo teníamos un horno. Se inició con una carpa de esas de plástico. Todo prestado. Inició vendiendo puro pan. Una tía le ayudaba a hacer empanadas, coricos y bizcotelas. Y después se los cedieron a él y ya él se encargaba de hacer todo. Mi mamá se encargaba de hacer tanto el relleno de la cajeta desde cero, hacer la pasta de calabaza, machacar el piloncillo, puro pan de mujer vendían.”

En la actualidad panes La Cuesta, localizado por cierto en la colonia que lleva el mismo nombre en la subida del río Évora sobre la calle carretera a La Ciénega, es un comercio que obligatoriamente es visitado por foráneos y locales, los productos estrellas siguen siendo los panes, sin embargo en la actualidad tienen una gran variedad de productos como el pan de trigo y garbanzo, coyotas, bollitos de zanahoria, todo con la receta de la mamá de Eduardo, quien ya falleció y dejó al panadero la herencia más preciada: las recetas de los productos que le ayudan a sacar adelante a su familia y las familias de sus empleados.

Daniela comentó que durante el mes de diciembre llegan a hacer pan con hasta 300 kilos de harina, ya que hay muchas personas que son visitantes de otros estados o países y llevan cajas completas con pan para repartir a sus familiares y amigos un pequeño, pero delicioso recuerdo de Guamúchil.

Ya con el paso del tiempo mi papá incorporó lo que es el pan de garbanzo, las coyotas y los bollitos de zanahoria, tanto el pan, las coyotas, los bollitos y el pan de garbanzo es receta de mi abuelita, mi abuelita ya falleció, pero todas las recetas eran de ella al principio sí, todo de que mi mamá o mi papá, ya después con la ayuda mía y de mi hermano, que también pues estamos involucrados aquí.”

Hoy un edificio ocupa Hornos La Cuesta, el horno hecho por Eduardo aún permanece en el lugar, sin embargo, ya no abastece para hornear ahí todo el pan que se vende, tienen hornos alternos. En esta temporada del año la panadería tiene seis empleados, pero en la temporada alta llegan a contratar hasta 30 personas.

Pese a haber introducido una gran variedad de productos, Daniela comentó que los clientes siguen pidiendo el producto con el que su papá inició este sueño, el pan de harina con piloncillo y calabaza, como si los clientes obligaran siempre a los fundadores a no olvidar cómo iniciaron.

Después de 17 años, panes La Cuesta es la visita obligatoria y el pecado que todos deberían cometer en algún momento de sus vidas. ¿Y tú ya lo probaste?

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