Culiacán, Sinaloa.- La compra de medicamentos robados o de procedencia desconocida puede representar riesgos para la salud debido a que no existe certeza sobre las condiciones en que fueron almacenados o transportados, advirtió el secretario de Salud de Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo.
Las declaraciones surgen en el contexto de los operativos y filtros de revisión implementados recientemente en hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y otras instituciones de salud, con el objetivo de reforzar los controles sobre medicamentos e insumos médicos.
¿Cuál es el riesgo de adquirir medicamentos robados?
González Galindo explicó que uno de los principales problemas es que, una vez que un medicamento sale de la cadena formal de distribución, se desconoce si fue conservado bajo las condiciones necesarias para garantizar su calidad y eficacia.
Indicó que existen productos que requieren temperaturas específicas de almacenamiento o procesos de resguardo especiales para mantener sus propiedades, por lo que cualquier alteración en estas condiciones podría afectar su funcionamiento.
“El hecho de comprar medicamentos que no tienen un cuidado idóneo del producto, pues de refrigeración, de resguardo de la temperatura, pues es un problema”, expresó.
¿Por qué es importante el manejo adecuado de los medicamentos?
El secretario de Salud señaló que la conservación adecuada forma parte de los protocolos que siguen hospitales, farmacias y distribuidores autorizados para garantizar que los medicamentos lleguen en condiciones óptimas a los pacientes.
Explicó que factores como la exposición al calor, cambios bruscos de temperatura o almacenamiento inadecuado pueden comprometer la calidad de algunos productos, especialmente aquellos que requieren refrigeración o cuidados específicos.
¿Qué recomienda la Secretaría de Salud a la población?
Ante esta situación, González Galindo llamó a los ciudadanos a evitar la compra de medicamentos cuya procedencia no pueda verificarse o que sean ofrecidos fuera de farmacias y puntos de venta autorizados.
Asimismo, el funcionario reconoció que desconoce la forma en que opera el mercado donde pudieran comercializarse medicamentos sustraídos, pero reiteró que consumir productos fuera de los canales legales representa un riesgo que puede afectar la efectividad de los tratamientos y la seguridad de los pacientes.
