Pequeños Musical hace vibrar Mazatlán, Sinaloa, con una noche de nostalgia y grandes éxitos
Mazatlán, Sinaloa. – El maestro Antonio González, fundador del Coro Ángela Peralta, regresó este 21 de junio de 2026 al puerto para protagonizar el concierto ‘A dos pianos: Gala de reencuentro’, realizado en el teatro de la ciudad bajo la coordinación de María Murillo, en una noche cargada de emoción, música y reconocimiento a quien formó a más de mil voces y contribuyó a posicionar a Mazatlán, Sinaloa en el panorama operístico nacional e internacional.
La velada se convirtió en mucho más que un concierto. Fue un encuentro entre generaciones, un homenaje vivo y una antesala de la celebración por el 35 aniversario del Coro Ángela Peralta, que se conmemorará en 2027.
Desde antes de iniciar el programa, la atmósfera estaba impregnada de nostalgia y gratitud.
¿Por qué fue tan especial este reencuentro?
Decenas de exintegrantes del coro, familias y amantes de la música acudieron al recinto para reencontrarse con el maestro Antonio González, considerado uno de los grandes impulsores de la ópera en la región.
Los aplausos comenzaron desde su aparición en el escenario y se repitieron durante toda la noche. El público no solo acudió a escuchar música; llegó para agradecer décadas de enseñanza, disciplina y pasión por el arte.
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¿Cómo inició el concierto?
La primera parte estuvo dedicada al ‘Concierto para Piano en Re bemol Op. 38’ de Aram Khachaturian. Antonio González asumió la compleja parte solista, mientras el pianista Sergio Castellanos acompañó la ejecución desde el segundo piano.
La intensidad de la obra, reforzada por una iluminación en tonos azules y rojos, cautivó a los asistentes, quienes respondieron con una prolongada ovación al finalizar la interpretación.
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¿Qué momentos emocionaron más al público?
La segunda parte del programa llevó a los asistentes al corazón del verismo italiano con fragmentos de las óperas Cavalleria Rusticana y Pagliacci.
Las interpretaciones de José Manuel Chú, Juan Fernando Martínez, Marysol Calles y Gabriela Vadillo provocaron momentos de absoluto silencio y posteriores estallidos de aplausos.
Piezas emblemáticas como “Vesti la giubba”, “Viva il vino spumeggiante”, “Stridono lassù” e “Inneggiamo” estremecieron a la audiencia gracias a la fuerza interpretativa de los solistas y al respaldo coral.
¿Cuál fue el mensaje de la noche?
Más allá de la calidad musical, el concierto dejó claro el legado de Antonio González en la vida cultural de Mazatlán, Sinaloa. Su trabajo como formador de talentos y promotor de la ópera ha trascendido generaciones.
La gala concluyó entre aplausos de pie, abrazos y muestras de cariño para el maestro, en una noche que confirmó que su legado sigue vivo en cada voz que ayudó a formar y en cada escenario donde la ópera continúa brillando en Mazatlán, Sinaloa.
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