Los Mochis, Sinaloa.- La aprobación de la reforma que regulará el uso de teléfonos celulares en las escuelas de nivel básico y medio superior en Sinaloa comenzó a generar diversas reacciones entre madres, padres de familia y ciudadanos, quienes coincidieron en la importancia de proteger a los estudiantes, aunque difieren en la forma en que deberá aplicarse la nueva disposición.
Durante un sondeo de opinión realizado entre ciudadanos, las posturas se dividieron entre quienes consideran que limitar el uso de los dispositivos favorecerá el aprendizaje y por otro lado quienes temen que una mala interpretación de la medida termine afectando la comunicación entre padres e hijos.
¿Debe restringirse el uso del celular durante las clases para mejorar el aprendizaje?
Para un amplio sector de los entrevistados, la respuesta es que están de acuerdo con la medida, al considerar que los teléfonos inteligentes se han convertido en uno de los principales distractores dentro del salón de clases.
Los ciudadanos consultados expresaron que la regulación representa una decisión necesaria para fortalecer la concentración de los estudiantes durante la jornada escolar.
Señalaron que existen estudios que advierten sobre los efectos del uso excesivo de pantallas en menores de edad, tanto en el aprendizaje como en la salud mental y emocional, por lo que consideran positivo que exista un mayor control dentro de los planteles educativos.
Incluso, algunos opinan que las restricciones deben centrarse en evitar el uso de redes sociales durante el horario escolar, permitiendo únicamente excepciones cuando exista alguna emergencia familiar o una actividad académica autorizada.
Es pertinente y es acertado, porque de alguna u otra manera es un distractor las redes sociales cuando se está en hora de aprendizaje en el aula, pues va a tener su concentración en lo que es el aprendizaje”.
Me parece que es una medida muy adecuada que se regularice el uso de celulares dentro de las escuelas, puesto que estos aparatos muchas veces distraen a los estudiantes y nosotros como padres, pues también apoyar, porque hay padres que no están de acuerdo. Es pertinente que se tomen estas medidas. Estoy a favor que si se les restrinja el uso de celulares y de redes”.
Se ha comprobado científicamente que los celulares crean adicción en los menores. Es tan adictivo como ciertas drogas como la cocaína, la mariguana. Sobre todo, en menores entre los 5 y los 10 años que lo usan. Que en caso de que exista una emergencia familiar en donde se requiera el llamado de un padre familia, hacerle el conocimiento y hacerle el llamado. Pero eso es algo positivo”.
¿Existe preocupación de que los alumnos ya no puedan llevar su celular a la escuela?
Por otro lado, varios padres y madres de familia aclararon que comprenden la necesidad de limitar el uso durante las clases, pero consideran indispensable que sus hijos continúen portando un teléfono para mantenerse comunicados, especialmente cuando deben trasladarse solos desde comunidades alejadas o utilizan transporte público.
Madres trabajadoras señalaron que el celular representa una herramienta indispensable para conocer la ubicación de sus hijos al salir de clases y reaccionar ante cualquier imprevisto.
Entre las voces críticas también surgió la preocupación de que retirar completamente el dispositivo pudiera interpretarse como una afectación a la pertenencia personal del estudiante, por lo que consideran que la regulación debe limitarse únicamente al tiempo efectivo de las clases.
Otros ciudadanos fueron más enfáticos al rechazar cualquier restricción que impida a los menores comunicarse con sus familias, argumentando que muchos estudiantes recorren largas distancias para llegar a sus planteles y requieren un medio de contacto permanente.
Si se les piensa quitar el teléfono creo yo que sería alguna violación en cuanto a la pertenencia del alumno. El ideal fuera de que la tecnología se aplicara para bien en clases, no para mal. Si es bueno que se regularice en cuanto al uso en el aula, nada más. Lo demás ya sería algo muy personal”.
Negativo, no estoy de acuerdo. ¿Por qué? Porque hay mucho niño que viene de lejos y tiene que (1:47) buscar la manera de comunicarse”.
Para mí como madre de familia, la verdad no se me hace bien. Yo soy una madre de familia, por ejemplo, que trabaja. El niño, por ejemplo, que está en la primaria y él se mueve solo porque agarra camión ahí para transcurso a la casa. Está bien que no lo utilicen en la clase, que se los tengan prohibidos en las clases. Yo no tengo nada en contra de eso, pero no de que no los lleven a la escuela”.
¿Cuál parece ser el punto de coincidencia entre quienes están a favor y quienes están en contra?
A pesar de las diferencias, la mayoría de los participantes coincidió en un aspecto: el teléfono celular no debe convertirse en un distractor dentro del salón de clases, pero tampoco debería eliminarse como herramienta de comunicación entre padres e hijos.
Las opiniones reflejan que existe respaldo para establecer reglas claras sobre el uso de estos dispositivos durante las actividades académicas, siempre que la regulación no signifique impedir que los estudiantes ingresen con ellos a los planteles y se contemplen casos de emergencia.
El debate apenas comienza y continuará conforme la Secretaría de Educación Pública y Cultura elabore el protocolo que definirá la manera en que se aplicará la reforma en las escuelas de Sinaloa, un proceso en el que también se espera escuchar las inquietudes de docentes, directivos y padres de familia para construir reglas que privilegien tanto el aprendizaje como la seguridad de los alumnos.
