Alfredo Gómez Rubio, propietario del restaurante Pedro y Lola
Alfredo Gómez Rubio, propietario del restaurante Pedro y Lola (cortesía)

Mazatlán, Sin. – Uno de los mayores impulsores del Centro Histórico de Mazatlán será galardonado este miércoles 21 de junio, en que la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados realice su ceremonia para entregarle el reconocimiento como Empresario Restaurantero del Año 2023.

ObservandoEnVivo🔴 desde redes sociales @noticieristas en Twitter / Luis Alberto Díaz y Los Noticieristas en Facebook

Se trata de Alfredo Gómez Rubio, propietario del restaurante Pedro y Lola, que desde hace más de dos décadas ha trabajado por el rescate de la zona, que hoy por hoy es uno de los distritos turísticos más exitosos de la ciudad, que alberga no solo la icónica Plazuela Machado y el Teatro Ángela Peralta, sino también a 70 restaurantes, para todos los gustos y todos los bolsillos, así es como lo describe el propio galardonado quien recuerda los orígenes de este sitio.


“El modelo que usamos en el Centro Histórico en 2001, lo trajimos de Estados Unidos porque aquí había habido muchos intentos de levantar la zona, pero al modo, todo mundo opina, pero nadie lleva una responsabilidad, porque no había un modelo estructurado. La federación trató de desarrollar los centros con Colosio, pero no llegó a mayores. Al final se veía esta zona como muerta. Un día, casualmente yo estaba me fui a Washington que hicieron ellos un fideicomiso, un instituto, hicieron los programas y han revitalizado muchos centros. Sirvió para tener una estructura”

“El Güilo” Gómez Rubio, como le llaman sus amigos, recordó que se empezó a involucrar con el rescate del Centro Histórico, después de que le impidieran seguir ahumando marlín en plena Plazuela Machado, lo que lo llevó a abrir el Café Pacifico, con algunos socios, incluyendo al nieto de la propietaria de la muy tradicional esquina.

A 10 años, el Café Pacifico se traspasó y siguió con el mismo nombre, hasta hace unos tres meses, cuando cerró sus puertas.

Después siguió “Pedro y Lola” un producto que lleva una nueva generación involucrada; sus hijos producto de su matrimonio con su esposa Carmen, teniendo a Alfredo involucrado de manera directa en el restaurante.

De ahí que considere que es importante que se vayan pasando la estafeta a las nuevas generaciones.