Dulce María Rendón

Concordia, Sin.- Dulce María Rendón es una joven de profesión ingeniero civil, con varios años radicando en Mazatlán, pero con el alma y recuerdos de la infancia enraizados en la sierra concordense.

Esto fue suficiente para al momento de saber que cientos de familias debieron desplazarse de las comunidades en Concordia conmoverle al grado de buscar la forma de ayudar, así se ha convertido junto a tres amigos en activista social, en medio de la situación de violencia que vive Sinaloa.

Desde sus redes sociales y con una mesita en la plazuela de Villa Unión, Dulce corrió la voz e instaló una colecta de víveres.

“Nació la idea porque yo pertenezco a esa comunidad, yo ya tengo varios años viviendo aquí. El día que la gente se salió tuvimos que acomodarnos en casas, pedir prestado cuartos para acomodarnos. Yo vi la situación en la que venían y entiendo la situación, porque conozco muchas familias de allá, la situación en que están. Trabajan al día. Estar una semana sin trabajo, sin comida, lógico que venían sin nada. Se salieron a media noche, entonces nada más con lo que traían puesto. Venían en el camión nada más con su maletita”.

La ayuda fue llegando

En entrevista para Los Noticieristas, Dulce contó que junto a sus amigos primero levantaron un censo rápido con quienes fueron arribando a Mazatlán, Concordia, cabecera y Villa Unión.

Por fortuna, la convocatoria fue atendida por algunos ciudadanos, sumándose además el síndico de Villa Unión, Leopoldo Guerrero y el propio sistema DIF Municipal, haciéndose posible la entrega de despensas, calzado y ropa en buen estado para los más de 500 concordenses que dejaron sus hogares en El Batel, Potrerillos, El Palmito y La Petaca, teniendo ubicados tan sólo en Villa Unión 115 personas, desde adultos, adultos mayores, jóvenes, niños, niñas y bebés.

“Aquí por ejemplo el DIF les regaló, porque fue muy de repente, les regaló colchonetas y una cobijita, pero usted sabe que en la sierra es fresco. Aquí hace mucho calor, entonces pues una parte sí están batallando por ese ladito. Nosotros aquí de que, mi hermana tenía una recámara con aire, pues ahí mandamos a todos los niños con una mamá y ahí se están quedando, pero hay otros que se quedan sin un abanico, o es uno para toda una familia, sí les donaron ropa”.

Necesidades por cubrir

Dulce buscó la forma de hacer la entrega lo más transparente posible y agradeció el apoyo recibido, pero fue sincera, aún falta más ayuda, pues al haber cambiado de clima, considerando que en la zona serrana de donde son originarias las personas, han padecido el calor, estando limitados con los elementos que se tienen a la mano en las casas donde han llegado a habitar temporalmente con conocidos.

Entre otras cosas, Dulce mencionó que se requieren de pañales para bebés, más alimento, productos de higiene personal, de limpieza, servicios médicos, útiles para que los pequeños retomen clases a distancia por teléfono y de ser posible atención psicológica, pues hay nerviosismo entre la mayoría de los desplazados.

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