
Concordia, Sin.- Luego de más de una semana de angustia por un voraz incendio forestal, la comunidad de Potrerillos, enclavada en la sierra de Concordia, recibió con esperanza las primeras lluvias, provocadas por los remanentes de la tormenta tropical ‘Alvin’.
La lluvia, que comenzó a caer la tarde del sábado en zonas serranas cercanas a los límites entre Sinaloa y Durango, ha sido celebrada por los habitantes como una bendición de la naturaleza, al traer un respiro tras días de combate contra las llamas que afectaron extensas áreas de bosque.
El fenómeno meteorológico, aunque debilitado, generó suficiente humedad para aliviar los suelos secos y sofocar los últimos focos del incendio que amenazó viviendas, áreas de cultivo y fauna silvestre.
Brigadas de Protección Civil y voluntarios habían trabajado sin descanso para contener el fuego en condiciones difíciles, con escasez de agua y temperaturas extremas.
Potrerillos fue una de las comunidades más afectadas por el siniestro.
Sus habitantes no solo enfrentaron la amenaza directa de las llamas, sino también el impacto ambiental y emocional de ver su entorno natural consumido por el fuego.
Por ello, la llegada de la lluvia es vista no solo como un fenómeno meteorológico, sino como una bendición en forma de gotas.
Autoridades locales informaron que continuarán monitoreando la zona ante cualquier posible reactivación del incendio, aunque con la presencia de lluvia, las probabilidades se reducen considerablemente.
Mientras tanto, en los cerros cubiertos de neblina y hojas húmedas, la sierra vuelve a respirar. La lluvia cae, y con ella, regresa la esperanza.
Puede leer: ¡Un paraíso en la montaña! Así amanece Santa Gertrudis tras dos días de lluvia suave y constante
