El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró este jueves en Washington la primera reunión de la Junta de Paz, una nueva institución internacional que arranca con una inversión inicial de 10 mil millones de dólares destinada a la rehabilitación de Gaza.
La ceremonia, celebrada en el Instituto de la Paz rebautizado con el nombre de Trump, reunió a alrededor de dos docenas de mandatarios, entre ellos Javier Milei (Argentina) y Santiago Peña (Paraguay). El evento fue marcado por elogios a las iniciativas de paz del mandatario estadounidense y advertencias contra Irán.
Inversión inicial y aliados
Trump anunció la aportación de 10 mil millones de dólares de Estados Unidos, a la que se sumaron contribuciones de países del Golfo, Japón y otras naciones presentes. El objetivo es iniciar obras de rehabilitación en Gaza tras dos años de guerra.
La administración provisional para Gaza, encabezada por Ali Shaath, comenzará con el reclutamiento de una fuerza policial formada por Egipto y Jordania. Además, países como Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania aportarán tropas militares.
Ausencia de europeos
Destacó la ausencia de líderes europeos occidentales, aunque sí asistió el primer ministro húngaro Viktor Orban, aliado de Trump.
Advertencia a Irán
Trump advirtió que en “diez días” se sabrá si es posible un acuerdo con Irán, mientras funcionarios estadounidenses confirmaron que el Ejército se prepara para operaciones prolongadas en caso de un ataque.
La Junta de Paz surge tras el alto el fuego negociado en octubre por Estados Unidos, Qatar y Egipto. La segunda fase del plan se centra en el desarme de Hamas, aunque Israel insiste en restricciones de seguridad.
Poder de veto de Trump
Según los términos establecidos, Trump tendrá poder de veto sobre la Junta de Paz y podrá seguir al frente incluso después de dejar el cargo. Los países que deseen permanecer de forma permanente deberán aportar mil millones de dólares.
La creación de la Junta de Paz refleja la intención de Trump de construir una alternativa a Naciones Unidas y posicionar a Estados Unidos como líder en la resolución de conflictos internacionales, comenzando por Gaza y con la mira puesta en otros focos de tensión global.
México declina ser miembro fundador de la Junta de Paz impulsada por Trump; participará solo como observador
En un documento difundido por la Secretaría de Relaciones Exteriores, el gobierno mexicano agradeció la invitación de Washington y reconoció el esfuerzo por establecer un mecanismo de paz en Medio Oriente, pero subrayó que no puede sumarse plenamente al no incluirse a Palestina como parte del proceso.
La SRE reiteró que México mantiene su posición histórica de apoyar la solución de dos estados, con participación de Israel y Palestina en igualdad soberana, conforme al artículo 89 de la Constitución.
El gobierno mexicano aseguró que, en concordancia con su compromiso con el diálogo multilateral, acompañará como observador todos los procesos que conduzcan a una paz duradera.
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Alejandro Murat, expresó desde el pleno un “firme respaldo” a la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de mantener a México como observador en la Junta de Paz.
Razón central de la negativa
El escrito enviado a Washington puntualiza que la ausencia de Palestina en el mecanismo es la razón principal para no participar activamente, pues cualquier iniciativa debe incluir a ambas partes del conflicto.
Con esta postura, México reafirma su vocación pacifista y su apego a los principios de política exterior, al tiempo que se mantiene presente en la Junta de Paz como observador, acompañando los esfuerzos internacionales por una solución duradera en Gaza.
