Redacción.- La hora en la que se consume la última comida del día puede influir más de lo que parece en la salud. Además de aportar energía, la cena desempeña un papel importante en la digestión, el descanso y el funcionamiento del metabolismo, por lo que especialistas en nutrición recomiendan prestar atención no solo a lo que se come, sino también al momento en que se hace.

De acuerdo con expertos en salud, cenar entre las 6:00 y las 8:00 de la noche es el horario más recomendable para favorecer una adecuada digestión antes de dormir. Si esto no es posible por cuestiones de trabajo o rutina, aconsejan hacerlo al menos tres horas antes de acostarse.

¿Por qué recomiendan cenar entre las 6:00 y las 8:00 de la noche?

Especialistas señalan que el organismo sigue un reloj biológico que regula procesos como la digestión, la producción hormonal y la regeneración de tejidos durante el sueño.

Cuando la cena se realiza con suficiente anticipación, el cuerpo puede completar la digestión antes del descanso nocturno, lo que favorece un sueño de mejor calidad y evita molestias como reflujo, pesadez estomacal o inflamación al despertar.

Además, este hábito puede contribuir a mantener un metabolismo más eficiente y facilitar el control del peso corporal.

¿Qué beneficios tiene cenar temprano?

Los expertos explican que una cena ligera y en un horario adecuado ayuda al organismo a concentrar su energía en los procesos naturales de reparación que ocurren durante la noche.

Entre los beneficios asociados se encuentran una mejor calidad del sueño, menor inflamación, una digestión más eficiente y un mejor aprovechamiento de nutrientes esenciales para la salud de la piel, el cabello y los músculos.

Asimismo, evitar comidas abundantes antes de dormir puede reducir la retención de líquidos y la sensación de hinchazón al despertar.

¿Qué alimentos son recomendables para la cena?

Una cena equilibrada debe incluir proteínas magras, verduras y alimentos ricos en fibra para proporcionar saciedad sin sobrecargar el sistema digestivo.

Los especialistas recomiendan optar por pollo, pescado, huevo o tofu como fuente de proteína, acompañados de vegetales y grasas saludables. También aconsejan limitar el consumo de alimentos ultraprocesados, azúcares, harinas refinadas y exceso de sal durante la noche.

Como complemento, una infusión sin cafeína, como manzanilla o lavanda, puede favorecer la relajación y facilitar el descanso.

Adoptar un horario regular para cenar y elegir alimentos saludables son hábitos sencillos que pueden marcar una diferencia importante en la calidad del sueño, la digestión y el bienestar general.