Ciudad de México.- Uno de los padecimientos hormonales más comunes entre mujeres tendrá una nueva denominación a partir de 2026. El conocido síndrome de ovario poliquístico (SOP) pasará a llamarse síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), luego de un consenso internacional impulsado por especialistas y organizaciones médicas.
La decisión fue difundida en la revista científica ‘The Lancet’ y busca reflejar de manera más precisa la complejidad de una condición que durante años fue asociada únicamente con problemas ováricos.
Expertos consideran que el término anterior generaba interpretaciones limitadas sobre la enfermedad, dejando fuera alteraciones metabólicas, hormonales y emocionales que también forman parte del síndrome.
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¿Por qué decidieron cambiar el nombre del síndrome de ovario poliquístico?
El principal motivo detrás del cambio es que el antiguo nombre no describía adecuadamente la naturaleza real del trastorno.
Aunque durante décadas se habló de ‘ovarios poliquísticos’, especialistas explican que las imágenes observadas en estudios médicos no corresponden necesariamente a quistes, sino a folículos ováricos en desarrollo.
Además, no todas las pacientes presentan esa característica en los ovarios, lo que podía generar confusión y retrasar diagnósticos.
Con la nueva denominación, el término ‘poliendocrino’ reconoce la participación de distintos sistemas hormonales; ‘metabólico’ hace referencia a problemas relacionados con resistencia a la insulina y riesgos cardiometabólicos; mientras que ‘ovárico’ mantiene la referencia a las alteraciones reproductivas sin convertirlas en el único elemento central.
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¿Qué síntomas y complicaciones puede provocar el SOMP?
De acuerdo con el consenso internacional, este síndrome afecta aproximadamente a una de cada ocho mujeres y puede manifestarse de maneras muy distintas.
Entre las alteraciones más frecuentes aparecen menstruaciones irregulares, dificultades para ovular e infertilidad. También suelen presentarse acné persistente, exceso de vello corporal, aumento de peso y problemas hormonales.
Sin embargo, especialistas advierten que el trastorno también se relaciona con enfermedades metabólicas como diabetes tipo 2, hipertensión, hígado graso y resistencia a la insulina.
Además, el síndrome puede influir en la salud emocional, ya que algunas pacientes experimentan ansiedad, depresión o desgaste psicológico derivado tanto de los síntomas físicos como de la dificultad para obtener un diagnóstico claro.
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¿Por qué ahora se habla de un trastorno multisistémico?
El nuevo enfoque médico busca dejar atrás la idea de que se trata únicamente de un problema ginecológico.
Especialistas señalan que muchas mujeres llegan a consulta por síntomas aparentemente aislados ‘como acné, aumento de peso o irregularidad menstrual’ sin que exista una evaluación integral que relacione todos esos signos.
Esa fragmentación médica puede derivar en tratamientos incompletos o diagnósticos tardíos.
Actualmente, la resistencia a la insulina ocupa un papel importante en la comprensión del síndrome, debido a que las alteraciones metabólicas pueden influir directamente en la producción hormonal y en síntomas como hirsutismo, anovulación y alteraciones menstruales.
Por ello, el consenso internacional plantea la necesidad de un abordaje multidisciplinario que incluya endocrinología, ginecología, nutrición y salud mental.
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