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Estados Unidos.- Un entorno social saludable no sólo mejora el estado de ánimo, también puede convertirse en un factor clave para preservar la salud física. La evidencia científica ha mostrado durante años que mantener relaciones cercanas y de apoyo con familiares y amigos se asocia con mayores niveles de bienestar mental.

Sin embargo, esto cambia cuando esos vínculos se transforman en relaciones conflictivas o desgastantes, mejor conocidas como tóxicas.

Personas que mantienen actitudes hostiles, conductas pasivo-agresivas constantes o que generan conflictos de forma deliberada pueden convertirse en una fuente continua de tensión emocional.

Este tipo de interacción, lejos de ser un problema menor, puede traducirse en estrés crónico. Diversos estudios han demostrado que vivir bajo presión prolongada tiene consecuencias directas en el organismo: acelera procesos de envejecimiento y favorece la inflamación en el cuerpo.

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Estudio analiza el impacto biológico de las relaciones tóxicas

Un grupo de investigadores se dieron a la tarea de indagar más acerca de este tema, estudio que fue publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS).

La investigación, titulada ‘Los vínculos sociales negativos como factores de riesgo emergentes de envejecimiento acelerado, inflamación y multimorbilidad’, fue encabezada por el científico Byungkyu Lee, de la Universidad de Nueva York.

Para explorar el fenómeno, el equipo empleó una herramienta biológica avanzada conocida como relojes de envejecimiento basados en la metilación del ADN. Esta técnica permite estimar la edad biológica real de una persona, es decir, qué tan ‘envejecido’ está su organismo, más allá de su edad cronológica.

El análisis incluyó datos de más de 2,300 voluntarios residentes en Indiana. Los participantes proporcionaron información detallada sobre su red social y señalaron si dentro de ella existían personas que consideraran especialmente problemáticas o generadoras de estrés.

A estos individuos los investigadores los denominaron ‘toxicos’, es decir que provocan tensión constante o dificultades emocionales.

Además de mapear sus relaciones sociales, los participantes entregaron muestras de saliva que permitieron calcular su edad biológica mediante el análisis de metilación del ADN. Al mismo tiempo respondieron cuestionarios relacionados con su salud física y mental.

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¿Cuál es el vínculo de las relaciones toxicas y el envejecimiento acelerado?

Los resultados mostraron que este tipo de vínculos problemáticos no son raros dentro de las redes sociales cotidianas. En promedio, los participantes identificaron como ‘personas tóxicas’ al 8.1 % de los individuos que forman parte de su entorno social.

Casi tres de cada diez voluntarios, o sea el 28.8 %, dijeron tener al menos una persona conflictiva en su círculo cercano, mientras que cerca del 10 % reportó convivir con dos o más. El análisis también detectó algunas diferencias entre grupos: las mujeres reportaron con mayor frecuencia tener al menos una persona tóxica en su red social, y quienes sentían que otras personas dependían excesivamente de ellas también eran más propensos a experimentar este tipo de vínculos.

Más allá de lo social, los datos mostraron un efecto biológico medible. El estudio encontró que cada relación considerada tóxica se asoció con un incremento del 1.5 % en la velocidad del envejecimiento biológico.

En otras palabras los voluntarios que convivían con personas conflictivas presentaban, en promedio, una edad biológica aproximadamente nueve meses mayor que la de individuos de la misma edad cronológica que no reportaban este tipo de relaciones.

Un hallazgo adicional llamó la atención de los investigadores, los amigos o familiares tóxicos mostraron un impacto mayor en el envejecimiento que los cónyuges conflictivos. Los autores sugieren que esto podría explicarse porque el matrimonio también ofrece beneficios emocionales importantes, como evitar la soledad, que pueden amortiguar parcialmente los efectos negativos del conflicto.

El impacto no se limitó al envejecimiento celular. Los investigadores observaron que la presencia de relaciones sociales conflictivas también se vinculaba con cambios en otros indicadores biológicos, particularmente en niveles de inflamación dentro del organismo.

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¿Por qué es importante cuidar el entorno social?

Los resultados del estudio apuntan a una conclusión clara: los vínculos sociales conflictivos no son únicamente una molestia cotidiana. Su impacto puede reflejarse en la biología del cuerpo, acelerando procesos asociados al envejecimiento y aumentando la inflamación.

En ese sentido, los especialistas señalan que construir redes de apoyo positivas y limitar la exposición a relaciones tóxicas puede ser un componente importante para mantener la salud a largo plazo. Reducir el contacto con personas que generan estrés constante, sugieren los investigadores, podría ser tan relevante para el bienestar como adoptar hábitos saludables en otras áreas de la vida.

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Con información de ‘Psychology Today’

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