México.- Durante años, el cortisol ha sido señalado como el gran enemigo del bienestar, al grado de que en redes sociales suele responsabilizársele de casi cualquier malestar: aumento de peso, insomnio, ansiedad o envejecimiento.
Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Esta hormona es indispensable para que el organismo responda a situaciones de peligro, mantenga la presión arterial, regule el metabolismo e incluso controle procesos inflamatorios.
El problema no es que el cuerpo produzca cortisol, sino que permanezca elevado durante periodos prolongados. Cuando el estrés deja de ser un episodio pasajero y se vuelve parte de la rutina diaria, el organismo permanece en estado de alerta constante, lo que puede afectar diversos órganos y sistemas.
Especialistas coinciden en que mantener hábitos saludables, dormir adecuadamente, realizar actividad física y atender oportunamente problemas de salud mental puede ayudar a conservar un equilibrio hormonal y reducir los efectos del estrés crónico.
¿Qué función cumple el cortisol y por qué el cuerpo no puede prescindir de él?
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de los riñones. Su liberación está controlada por el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, un sistema que responde tanto al reloj biológico como a situaciones de tensión física o emocional.
Entre sus principales funciones destacan:
- Regular la utilización de grasas, proteínas y carbohidratos para producir energía
- Ayudar a mantener estable la presión arterial
- Participar en el control de la glucosa en sangre
- Modular la respuesta del sistema inmunológico
- Favorecer la reacción del organismo ante lesiones, infecciones o emergencias
Los niveles de cortisol no permanecen iguales durante todo el día. En personas con un ritmo normal de sueño, alcanzan su punto más alto por la mañana para favorecer el estado de alerta y disminuyen gradualmente conforme avanza el día, permitiendo que el cuerpo se prepare para descansar.
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¿Qué sucede cuando el cortisol permanece elevado durante mucho tiempo?
Ante una situación estresante, el aumento del cortisol resulta beneficioso porque prepara al organismo para reaccionar rápidamente.
Sin embargo, cuando esa respuesta permanece activa durante semanas o meses, pueden comenzar a aparecer alteraciones en distintos sistemas del cuerpo.
Entre las posibles consecuencias del exceso prolongado de cortisol se encuentran:
- Incremento de la presión arterial
- Elevación de los niveles de glucosa en sangre
- Acumulación de grasa, especialmente en la región abdominal y la ‘papada’
- Debilidad muscular
- Dificultad para conciliar o mantener el sueño
- Problemas de concentración y memoria
- Cambios en el estado de ánimo, como irritabilidad o ansiedad
- Disminución de la respuesta inmunológica, lo que puede facilitar algunas infecciones
La exposición prolongada al estrés también se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos, aunque estos padecimientos dependen de múltiples factores y no únicamente del cortisol.
Los expertos advierten que síntomas persistentes deben ser valorados por un profesional de la salud, ya que otras enfermedades hormonales pueden provocar manifestaciones similares.
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¿Cómo favorecer un equilibrio saludable del cortisol?
No existe un alimento, suplemento o bebida capaz de ‘eliminar’ el cortisol. Las principales organizaciones médicas coinciden en que el equilibrio hormonal depende, sobre todo, de hábitos sostenidos.
Entre las recomendaciones respaldadas por la evidencia científica destacan:
- Dormir entre siete y nueve horas por noche en adultos
- Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse
- Realizar actividad física de forma constante, evitando el sobreentrenamiento
- Practicar técnicas para controlar el estrés, como respiración profunda, meditación o ejercicios de relajación
- Llevar una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas de calidad
- Moderar el consumo de alcohol y evitar el tabaco
- Buscar atención médica cuando el estrés, la ansiedad o el insomnio interfieran con la vida cotidiana
También es importante desconfiar de productos que prometen ‘bajar el cortisol’ de forma inmediata o mediante tratamientos milagro. Hasta el momento, no existe evidencia científica sólida que respalde la mayoría de esos productos comercializados con ese propósito.
En algunos casos, niveles anormalmente altos o bajos de cortisol pueden deberse a enfermedades como el síndrome de Cushing o la insuficiencia suprarrenal, condiciones que requieren diagnóstico y tratamiento médico especializado.
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