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El neurólogo Óscar Sánchez Escandón, presidente de la Sociedad Mexicana para la Investigación y Medicina del Sueño, alertó que la privación crónica de sueño y el abuso de pantallas antes de dormir afectan gravemente la función cerebral, al impedir alcanzar las etapas de sueño profundo necesarias para la regeneración neurológica.

¿Por qué es importante dormir más de seis horas?

Dormir menos de seis horas impide llegar al sueño profundo, etapa en la que el cerebro se “limpia a sí mismo”. En ese momento ocurren procesos vitales como la síntesis de neurotransmisores, el equilibrio hormonal y la regulación del sistema nervioso autónomo.

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¿Qué impacto tienen las pantallas?

El abuso de dispositivos electrónicos en la noche afecta el sueño porque emiten luz azul de alta intensidad, que estimula el núcleo supraquiasmático, marcapasos natural del ciclo circadiano. Esto inhibe la liberación de melatonina, hormona que promueve el descanso, dificultando el inicio y mantenimiento del sueño.

¿Cuál es la recomendación?

En adultos, se aconseja no más de cuatro a seis horas de exposición a pantallas al día, preferentemente en horas tempranas.

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¿Qué tan comunes son los trastornos del sueño?

Más del 30% de la población mundial padece algún trastorno:

  • 16% de adultos tienen insomnio clínico (850 millones).
  • 1,000 millones presentan apnea obstructiva del sueño.
  • El síndrome de piernas inquietas afecta entre 5 y 10%.

Un análisis de la Organización Panamericana de la Salud, publicado en The Lancet Regional Health-Americas, señala que 470 millones de personas en América viven con al menos un trastorno neurológico no transmisible, como migraña, epilepsia, Alzheimer o accidente cerebrovascular.

La evidencia científica confirma que tanto la cantidad como la calidad del sueño son esenciales para la salud neurológica. Limitar el uso de pantallas y garantizar un descanso profundo son medidas clave para prevenir trastornos y mantener el equilibrio del sistema nervioso.

Dormir bien no debe ser un lujo, sino una prioridad de salud. La clave está en usar la tecnología con conciencia y equilibrio.

Con información de La Jornada

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