México.- Las bebidas energizantes se han convertido en una opción frecuente para quienes buscan combatir el cansancio, mantenerse despiertos o mejorar el rendimiento físico y mental.
Sin embargo, organismos de salud y sociedades médicas advierten que estos productos no son equivalentes a las bebidas deportivas ni están exentos de riesgos, especialmente cuando se consumen en exceso o por personas con ciertas condiciones de salud.
Su principal ingrediente activo suele ser la cafeína, aunque también contienen otras sustancias estimulantes, como taurina, guaraná y ginseng, además de azúcares o edulcorantes. La combinación de estos componentes puede potenciar sus efectos sobre el organismo y provocar reacciones adversas en algunos consumidores.
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¿Qué efectos pueden provocar las bebidas energizantes en el organismo?
El mayor motivo de preocupación es la elevada cantidad de cafeína que muchas de estas bebidas contienen. Dependiendo de la marca y del tamaño del envase, una sola lata puede aportar una dosis similar a varias tazas de café, a lo que se suman otros estimulantes que pueden intensificar sus efectos.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el consumo de bebidas energizantes puede ocasionar un incremento de la presión arterial, acelerar la frecuencia cardiaca y estimular de forma importante el sistema nervioso.
Entre los efectos adversos que se han documentado también se encuentran nerviosismo, ansiedad, temblores, insomnio, irritabilidad y palpitaciones. En casos más graves, sobre todo cuando existe un consumo excesivo o condiciones médicas preexistentes, pueden presentarse arritmias cardiacas y otras complicaciones cardiovasculares.
Otro riesgo importante aparece cuando estas bebidas se mezclan con alcohol. La cafeína no reduce el efecto del alcohol ni mejora la capacidad para conducir o tomar decisiones; por el contrario, puede hacer que la persona se sienta menos afectada de lo que realmente está, favoreciendo un mayor consumo de alcohol y aumentando el riesgo de accidentes, lesiones y conductas peligrosas.
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¿Quiénes son las personas más vulnerables a sus efectos?
Aunque cualquier persona puede experimentar efectos adversos si consume grandes cantidades de cafeína, algunos grupos presentan un riesgo considerablemente mayor.
Las principales sociedades pediátricas y los CDC recomiendan que niños y adolescentes eviten las bebidas energizantes. Durante esta etapa del desarrollo, el sistema nervioso es más sensible a los estimulantes y el consumo puede alterar el sueño, favorecer problemas de ansiedad y afectar el ritmo cardiaco.
La Academia Americana de Pediatría incluso señala que estas bebidas no son apropiadas para menores de edad.
También deben extremar precauciones las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ya que un consumo elevado de cafeína puede representar riesgos para el embarazo.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que durante el embarazo la ingesta diaria de cafeína no debería superar los 200 miligramos provenientes de todas las fuentes.
Asimismo, las personas con hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, trastornos del ritmo cardiaco, ansiedad, ataques de pánico o sensibilidad a la cafeína pueden presentar síntomas más intensos incluso con cantidades moderadas de estas bebidas. También quienes consumen medicamentos estimulantes o padecen ciertos trastornos neurológicos deberían consultar a un profesional de la salud antes de ingerirlas.
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¿Cómo reducir los riesgos si decides consumirlas?
Los especialistas recomiendan revisar siempre la etiqueta para conocer la cantidad de cafeína que contiene el producto, ya que esta puede variar ampliamente entre marcas y presentaciones.
También aconsejan evitar consumir varias bebidas energizantes en un mismo día o combinarlas con café, refrescos con cafeína, suplementos estimulantes o alcohol. Beberlas antes de dormir puede afectar significativamente la calidad del sueño, mientras que utilizarlas de forma habitual para compensar el cansancio puede ocultar problemas relacionados con la falta de descanso o con enfermedades que requieren atención médica.
Si después de ingerir una bebida energizante aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar, desmayos, palpitaciones intensas o alteraciones importantes del ritmo cardiaco, la recomendación es buscar atención médica de inmediato.
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