México.- Las verrugas pueden aparecer sin aviso en las manos, los pies u otras zonas de la piel y aunque suelen ser lesiones benignas, no todas deben tratarse de la misma manera.
Su origen está relacionado con determinados tipos del virus del papiloma humano (VPH), que puede transmitirse mediante contacto directo o a través de objetos y superficies contaminadas.
En muchos casos desaparecen por sí solas con el tiempo, pero pueden permanecer durante meses o incluso años, además de extenderse a otras partes del cuerpo. Por ello, reconocerlas, evitar manipularlas y saber qué opciones existen para eliminarlas puede ayudar a reducir molestias y prevenir su propagación.
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¿Por qué aparecen las verrugas y cómo se pueden reconocer?
Las verrugas son pequeños crecimientos de la piel provocados por determinados tipos de VPH.
Su aspecto puede variar, algunas son elevadas y ásperas, mientras que otras tienen una superficie más lisa o plana. Las llamadas verrugas comunes suelen presentarse en los dedos y las manos; las plantares aparecen en las plantas de los pies y pueden resultar dolorosas al caminar.
También existen verrugas planas y verrugas que aparecen alrededor de las uñas.
El contagio puede ocurrir cuando el virus entra en la piel a través de pequeñas lesiones, cortes o raspaduras. También es posible trasladar el virus de una zona del cuerpo a otra al tocar o rascar una verruga. Compartir determinados objetos contaminados también puede favorecer la transmisión.
Es importante destacar que no toda protuberancia de la piel es necesariamente una verruga. Si existe duda sobre su naturaleza, un dermatólogo puede examinarla y cuando sea necesario, realizar una biopsia para descartar otras lesiones cutáneas.
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¿Qué se puede hacer para eliminar una verruga?
Cuando se trata de una verruga pequeña y localizada, existen tratamientos de venta libre que contienen ácido salicílico, una sustancia que ayuda a eliminar progresivamente las capas de tejido de la lesión.
La Academia Americana de Dermatología señala que, antes de aplicarlo puede suavizarse la verruga con agua tibia y seguir cuidadosamente las instrucciones del producto. El proceso suele requerir constancia durante varias semanas.
Entre las alternativas también se encuentran productos de congelación para uso doméstico, mientras que los dermatólogos pueden recurrir a procedimientos como la crioterapia, la electrocauterización, tratamientos con láser u otras terapias dependiendo del tipo de verruga y de las características de cada paciente.
Lo que no se recomienda es cortarla, arrancarla, quemarla o intentar destruirla por medios caseros agresivos. Estas prácticas pueden provocar lesiones, sangrado, infección o facilitar que el virus se extienda hacia otras áreas de la piel. Además, los productos de venta libre destinados a verrugas comunes no deben utilizarse en el rostro ni en los genitales.
¿Cuándo una verruga necesita valoración médica?
Aunque muchas verrugas no representan un problema grave, conviene consultar a un profesional de la salud si la lesión cambia de apariencia, sangra, produce dolor, pica, arde o crece rápidamente. También es recomendable buscar valoración cuando aparecen numerosas verrugas, cuando el tratamiento realizado en casa no funciona o cuando no existe certeza de que realmente se trate de una verruga.
La atención médica adquiere especial importancia cuando las lesiones aparecen en la cara o en los genitales, así como en personas con diabetes o con un sistema inmunitario debilitado. Las verrugas genitales requieren un manejo diferente al de las verrugas comunes y deben ser valoradas por un profesional.
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¿Cómo reducir el riesgo de que aparezcan o se propaguen?
Hay medidas sencillas que pueden ayudar, evitar tocar las verrugas propias o ajenas, lavarse las manos después de manipularlas, no rascarse ni arrancarlas y mantenerlas cubiertas cuando sea conveniente.
Para disminuir el riesgo de verrugas plantares, los dermatólogos recomiendan utilizar calzado o sandalias en áreas húmedas de uso público, como regaderas, albercas y vestidores.
También es importante no compartir herramientas utilizadas sobre una verruga, como limas o piedras pómez, porque pueden transportar el virus hacia otras partes del cuerpo.
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